ENCUENTRO
Mil excusas tenía Arabia para no acudir a aquella cita, Pero un torbellino de emociones
sacudieron desde dentro sus ijares, se desbocó en sus volcanes la locura y bajo la apariencia de una calma que no sentía, acudió despacio, aunque volaba, al encuentro con Darío en aquella plaza. Entre la gente caminaba sin ver nada, solo cabe en su corazón un suspiro.
Por detrás de la mesa en que el estaba, se acerco sigilosa hasta su lado, y puso sus manos en su brazo, el sintió su presencia antes de verla. Sin decir una sola palabra unieron las mano y se fueron caminando entre las gentes esquivando sus miradas, subieron al metro que atestaba y Darío se coloco detrás de Arabia; la multitud los empuja mas hacia ellos mismos y los dos son uno contra el otro.
el roce de sus cuerpos nublaron por completo sus razones y ya no pudo pensar, solo sentir, sentir, y deseaba tenerle un vez más y llenarse de el hasta rebosar.
Pero desde detrás, Darío le dice, vete si debes irte..te esperaré... pero si no puedes irte...ámame.
Terenibe.
ATARDECER.
El sol también muere solo.
Leo un libro al borde montaraz del riachuelo que talló esta garganta.
Silencio, dos mariposas copulan sobre la hierba, voluptuosidad sin pudor, muestran lo que de salvaje existe en la ternura del ocaso.
La armonía de unos pasos roba mi silencio, una silueta avanza, abriendo las horas que no pertenecen al tiempo. Su cabello es color atardecer, desnuda su cuerpo e inicia un movimiento hasta la orilla.
Al bailar hace gestos que exhiben su plenitud, que la delatan... entrega al baile lo que no se atreve a entregar a nadie.
Soy su único espectador, ya la deseo...
Ariadna, le grito, y su cuerpo desnudo desaparece contra las aguas... como estalla una pompa de jabón.
J.M.
EROTIKÓ ANAL FABITÁRIKO
Ante la brisa
Brota la nube,
Con el perfume
Desde la prisa.
En su premura
Frente a la lira,
Gime su herida
Hierve dulzura.
Ilusa, contra esperanza,
Justa frenética,
Kardiopatética
Lucha, bajo la danza.
Más no corras prepucia
Ni tú finjas clemencia,
Orto pálido encuentra
Paciendo sin esclusa.
¡Qué franca es tu espada,
Rosa plácida contrita!
Sea puesta toda mi dicha
Tras esa fruta dorada.
¡ay Uva corintia agraciada,
Victoria de lunas y mares!
Yaces sobre ignotos altares,
Zumbas por agrestes cañadas.
TEJEMANEJES
A, a, a, acabo de animarme los bajos, an, an, ante el espejo, que siempre me pone. Ba, ba, bajo a por el pan y de paso veo a la Lucía, que también me pone.
No me ca, ca, cabe la menor duda, con, con, con, lo buena que está, me deja con, con, contra las cuerdas la tía de, de, de un tiempo a esta parte.
Des, des, desde que se agita los pechos cada vez que me atiende, en, en, en su despacho de pan, me quedo lelo y en, en entre la espada y la pared.
Por eso enseguida cojo y me voy raudo y veloz ha, ha, hacia el excusado. Hasta allí aguanto, pa, pa, para rebajármela de nuevo. Si no exploto.
Me da la sensación de que, por, por, por, eso me estoy quedando más pelao que una canica, se se, según me dijo ayer don Marciano el médico.
Mira hijo, si te levantas todos los días sin, sin, sin dejar de darle al manubrio, te quedarás mondo y lirondo en poco tiempo. So, so so pena que abandones tu severo onanismo.
De eso nada monada, so, so, sobre todo desde que conocí a la Luci y estoy tras, tras, tras su merengue.
Anda y que le ondulen, al medicucho este.
Pero será posible, si se me ha quitao el tartamudeo y tó con la emoción.
¡Jó que fuerte!
Krytos 1 feb 2012
(Arturo Lomo Solance)
SEGÚN
-Caber cabe. Aunque cabe que no cupiera. Sin según ni sobre ni con qué. Cabe tras. Por detrás. ¡Tras, tras!
-¿Pero sin, sobre ella?
-Ante todos. Desde bien temprano y durante horas. Dios mediante ¡uy, por dios! Para por… Bueno, según se mire, claro. ¡Y de esas hinchables!
-Allí apañaban José 1 y José 2.
-Yo le vi. Ayer noche fue a por ella. Como dicen que no la clava.
-Hacia las dos pararían. Entre tres y cuatro horas. Y porque les separó su mujer…
-¿Su mujer? ¿Y qué decía?
-Paco, ya es la segunda. Y delante de los niños.
Jonás Sánchez Pedrero

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